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Las Claves necesarias de una Comunicación para la Democracia
Introducción
La democracia en sí misma, representa la existencia de un sistema complejo que vive de pluralidades, competencias y antagonismos, de un sistema que garantiza la igualdad en el acceso a la justicia, la competencia abierta e informada, la elección libre y periódica, la formación de una cultura ciudadana, la vigencia de la voluntad de las mayorías y el respeto a los derechos de las personas, entre los cuales la comunicación figura como uno de los derechos públicos esenciales.
Sin embargo, asistimos a una realidad en la cual el ideal
democrático expresado en esos principios, se difumina en la crisis que
envuelve al Estado por cuanto éste ha cedido en muchos terrenos su
propia soberanía al poder del mercado, más allá de cualquier proyecto
social y político; y especialmente, por los intentos de la esfera
económica de fijar leyes en el terreno de la política, lo que ha
alterado la estructura comunicativa del Estado democrático. De esta
manera, lo que en realidad opera como democracia es la falta de
representatividad de los sujetos en las instituciones, pues su
marginación de las grandes decisiones públicas ha vuelto a las
instituciones políticas de la democracia en espacios carentes de un
objetivo, incapaces de trazar un horizonte de futuro que permita a la
ciudadanía poner en perspectiva sus proyecciones.
De todas las esferas relacionadas con el desarrollo la democracia, vale
decirlo, la comunicación representa el motor, o en palabras de
Dominique Wolton, su corazón mismo, por cuanto ambas tienen como
principio el de aprender a cohabitar, a coexistir y a respetar al otro.
Por eso, y siguiendo el pensamiento de Wolton, no existe democracia sin
comunicación.
Sin embargo, detrás de este binomio se ha generado una larga lista de
desigualdades e inequidades que han erosionado el espacio de lo social.
En el cruce con el desarrollo de los sistemas comunicativos del mundo,
advertimos algunos de los principales problemas latentes que alteran la
vida democrática, que de no ser erradicados, pueden socavar, o incluso
traducirse en procesos de regresión democrática:
- La hiperconcentración económica en unos pocos conglomerados mediáticos
- La promoción de marcos legales que favorecen la desregulación para la libre operación de las empresas privadas audiovisuales
- El desmedido gasto publicitario por parte de gobiernos y de
partidos políticos en los medios de comunicación, durante y más allá de
los tiempos electorales
- La ausencia de garantías jurídicas e institucionales para el
desarrollo de sistemas de radiodifusión públicos y de medios
comunitarios -vías fundamentales para la expresión de los grupos
sociales y su participación en el debate público-.
Observamos que esta expansión de la comunicación se hace a costa de
la privatización de los espacios públicos y, peor aún, de los derechos
fundamentales de las personas, pues pone en juego la libertad de
expresión y el derecho a la información, dos principios del ideal
democrático.
Con este telón de fondo, nos preguntamos: ¿Qué discutir, o cómo
discutir sobre el binomio Democracia y Comunicación en un momento de la
historia en el que los sistemas de gobierno y las instituciones
políticas del mundo parecen ya no cristalizar las necesidades de
pertenencia y de arraigo social?, ¿en el que la concepción de la
democracia como un destino unívoco y como lugar de llegada se difumina
al mismo tiempo que los sujetos requieren, anhelan y demandan con
urgencia aquellas instituciones que en otros tiempos dirigían -como lo
afirmaba Norbert Lechner- la brújula de nuestro mapa?, ¿cuando lo que
priva ya no son más las certezas sino, volviendo al maestro Lechner,
una angustiante orfandad de códigos interpretativos?
La pertinencia de estas preguntas se sostiene, como lo hemos dicho, en
el hecho de que la comunicación constituye el eje toral de la
democracia. Por ello, la discusión sobre la relación entre democracia y
comunicación es pertinente y también primordial, puesto que partimos de
la base de que la comunicación es un asunto de interés público, y en
este sentido y como afirma Antonio Pasquali, uno de los derechos
humanos fundamentales, pendiente a ser signado en el contrato social.
Sin embargo, consideramos que en esta labor precisamos ir más allá de
las discusiones sobre tecnicidades y equipamientos, y principalmente y
como propone Jesús Martín-Barbero, sobre el papel de la comunicación
como la vía para construir y reconstruir las identidades, es decir,
como la herramienta que potencie la creatividad y la visibilidad de los
grupos sociales.
Por ello, el objetivo de este volumen colectivo de la Asociación
Mexicana de Investigadores de la Comunicación, se encuentra motivado
por el deseo de la comunidad de investigadores de proponer algunas
CLAVES -claves a las que entendemos como la base metodológica para
conocer, pensar, imaginar, crear e intervenir- que ayuden a devolver
las discusiones sobre democracia y comunicación al mundo de lo social,
de lo político y de lo cultural, es decir, al mundo mismo de la vida.
De esta manera, la primera clave que esta obra propone, es la de que
aprovechemos la oportunidad histórica que tenemos de reflexionar,
discutir y participar en el diseño de estrategias en las que
cristalicemos el anhelo, o utopía -según lo diría el maestro Pasquali-,
de una comunicación para la democracia viable y certera, estratégica y
contundente, particular y plural, justa y equitativa.
Con base en ello, los trabajos que conforman el volumen, constituyen
una aportación sin duda valiosa y también fundamental al debate y
desarrollo de esa comunicación para la democracia a la que hacemos
alusión.
En ese sentido, varios de los artículos que componen este volumen se
hacen eco de la problemática que se abre hoy en nuestro país con
relación a la legislación de medios, en particular a la inacabada
discusión sobre la llamada Ley Televisa. Y, en términos más generales,
al debate más amplio que se da hoy sobre los medios públicos en
relación con la participación ciudadana y la democracia. Es el caso de
los trabajos de Alma Rosa Alva de la Selva, Aleida Calleja, Florence
Toussaint, Javier Esteinou y Rodrigo Gómez y Gabriel Sosa Plata.
Alma Rosa Alva de la Selva presenta un trabajo en el que describe los
aspectos más relevantes de la "Iniciativa Ciudadana", presentada al
Congreso de la Unión en diciembre del 2002 y que recupera las
propuestas discutidas en la "Mesa de Diálogo para la Reforma Integral
de la Legislación en Medios Electrónicos", organizada por la SEGOB, así
como también las presentadas desde tiempo atrás en diferentes momentos
y foros por grupos ciudadanos, académicos y periodísticos. Su trabajo
pone de relieve la necesidad de una nueva ley de telecomunicaciones en
el contexto actual mexicano. El trabajo de Aleida Calleja aborda el
caso de la radio comunitaria en México. La autora plantea que esta
experiencia constituye un espacio privilegiado para el ejercicio y la
construcción de ciudadanía.
Acorde con las temáticas de los trabajos de las autoras mencionadas, se
ubica el trabajo de Florence Toussaint, quien aborda el caso específico
de la televisión pública en México. En este sentido, la autora parte de
que la televisión en nuestro país se ha convertido en un escollo para
la democracia, ya que impide alcanzar la equidad debido a un exceso de
poder, tanto financiero como político. En su artículo proporciona
ejemplos del ejercicio indebido del poder por las televisoras en
México. Concluye con un planteamiento sobre televisoras públicas,
emisoras que pueden hacer un contrapeso a la comercialización del
espectro, siempre y cuando se les otorgue apoyo político y suficiente
presupuesto.
Por su parte, Javier Esteinou, presenta un artículo en el que analiza
los argumentos a favor y en contra que se han expresado en la opinión
pública sobre la importancia de modificar la actual Ley Federal de
Radio y Televisión para que el Estado mexicano cuente con auténticos
medios de difusión de servicio público, y que ello coadyuve en la
realización de las acciones que requiere su tarea de gobernabilidad. En
consonancia con este trabajo, está el de los colegas Rodrigo Gómez y
Gabriel Sosa Plata, quienes presentan un panorama general sobre el
proceso de aprobación, repercusiones y aspectos fundamentales de las
reformas aprobadas a la Ley Federal de Radio y Televisión y a la Ley
Federal de Telecomunicaciones en México durante 2005 y 2006. Como los
autores sostienen, estas reformas se enmarcan en un proceso complejo y
contradictorio en el desarrollo de las políticas de radiodifusión y
las telecomunicaciones que ha vivido nuestro país en las últimas
décadas.
Resulta relevante, en ese sentido, el trabajo de Raúl Fuentes Navarro,
en el que se abordan algunas claves para articular la investigación de
la comunicación con el desarrollo de la democracia. El autor organiza
su exploración en tres planos: el primero alude al contexto del debate
teórico. El segundo, a las condiciones de la investigación en México. Y
el tercero, a los trabajos analíticos en proceso que le permiten ubicar
los aportes académicos mexicanos en los marcos nacionales,
latinoamericanos e internacionales en que mejor pueden apreciarse,
(re)articularse y (re)impulsarse en los años por venir.
Los trabajos de Manuel Ortiz y Francisco Aceves y Luis Fernando Sánchez
Murillo abordan el papel de los medios en los procesos democráticos. El
trabajo de Ortiz hace un acercamiento al quehacer político que emerge
de la alternancia en el poder en Baja California, a partir de 1989. Por
su parte Aceves y Sánchez analizan, desde la perspectiva disciplinar de
las ciencias sociales, el papel de la publicidad política negativa y
sus efectos sobre la democracia en el contexto de las elecciones de
2006.
Por otro lado, hay dos trabajos que abordan temáticas relacionadas con
las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Uno es el de Luz
María Garay, que presenta parte de su trabajo de tesis doctoral que da
cuenta del uso de las tecnologías en la educación a distancia. El otro
trabajo es el de Delia Crovi, quien reflexiona críticamente sobre el
uso de las tecnologías de la información y la comunicación y la
supuesta democratización que éstas pueden acarrear. La autora sostiene
que en los países latinoamericanos es casi un lugar común identificar
el acceso a las tecnologías de información y comunicación, TIC, con un
ideal democratizador según el cual la meta es ofrecer infraestructura
técnica para todos los usuarios. A partir de esta perspectiva, conocida
como acceso universal, cuando se intentan delinear políticas públicas o
cuando las TIC se incorporan a metas gubernamentales, el propósito es
lograr igualdad mediante una supuesta democratización en el acceso.
Pero este punto de vista es parcial y en realidad conduce sólo a abrir
un paso, a promover el acercamiento a los aparatos tecnológicos. Por
eso, en su artículo se propone deslindar conceptualmente uso universal
de apropiación.
Por otro lado, hay tres trabajos que abordan la problemática de
determinados actores sociales, con frecuencia estigmatizados o
estereotipados por los medios de comunicación. Es el caso de las
mujeres y los jóvenes. En el primer caso está el trabajo de Aimée Vega
Montiel, quien alerta sobre la responsabilidad de los medios de
comunicación en la eliminación de la violencia contra las mujeres, en
aras de promover los derechos humanos de éstas como condición para la
realización de la Democracia. En este mismo tenor, se encuentra el
trabajo de Josefina Hernández, quien presenta un artículo en el que
analiza la participación de las mujeres periodistas, pues, como la
misma autora sostiene, hay una asignatura pendiente con respecto a la
historia del periodismo en general, en donde se suele olvidar a las
periodistas como protagonistas de esta labor. Finalmente presentamos el
trabajo de Maricela Portillo sobre juventud y medios de comunicación.
En éste, la autora llama la atención sobre la forma en que los medios
masivos de comunicación contribuyen a construir y promover cierta (s)
imagen (es) cultural (es) de lo que es ser joven hoy en día, con las
consecuencias, a largo plazo, que esto puede acarrear entre estos
grupos sociales, los jóvenes, en un país como el nuestro.
Finalmente, el trabajo de Jacinta Hernández aborda el asunto del
liderazgo, la comunicación y la democracia organizacional. Un tema, sin
duda, novedoso y que abre pistas para analizar a las organizaciones en
un contexto social, democrático, más amplio.
A la vista de lo expuesto, quienes hemos tenido la responsabilidad de
editar este volumen, deseamos que aporte, como su nombre lo indica,
algunas claves para pensar en una comunicación para la democracia. Son
grandes los retos y decisivos los procesos por los que nuestra sociedad
atraviesa. Avancemos en la construcción del conocimiento y estemos a la
altura de los desafíos –teóricos, epistemológicos y metodológicos-
para pensar lo social en y desde la comunicación. Sea pues.
Salud,
Aimée Vega Montiel, Maricela Portillo y Jerónimo Repoll.
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